miércoles, 24 de febrero de 2010

Protocolo de Kyoto.

En el mes de diciembre de 1997 tuvo lugar en Japón la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. En aquella reunión más de 160 países se comprometieron a llevar a cabo el Protocolo de Kyoto, el cual establece que los países industrializados responsables de al menos el 55% de las emisiones de CO2 deben reducir antes del año 2012 estas emisiones a unos niveles globales un 5% más bajos con respecto a los registrados en 1990. Este compromiso, aprobado el pasado febrero de 2005 tras la ratificación del protocolo en 2004 por parte de Rusia, está enmarcado en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), suscrita en 1992 e incluida en lo que se dio en llamar la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro.

Los países que lo han ratificado deberán disminuir sus emisiones según se sigue:

• Los quince estados de la Comunidad Europea más Bulgaria, República Checa, Estonia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Mónaco, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y Suiza, deberán reducir sus emisiones en un 8%.

• Los Estados Unidos, aun no habiendo ratificado el Protocolo de Kyoto se comprometen a intentar reducir sus emisiones en un 7%.

• Canadá, Hungría, Japón y Polonia en un 6%.

Países como Rusía, Ucrania y Nueva Zelanda se encuentran equilibrados en sus emisiones de CO2, y otros países como Noruega, Australia e Islandia, poseen incluso un margen de entre el 1 y el 10% para aumentar sus emisiones.

Aunque haya sido aprobado, como hemos dicho anteriormente, Estados unidos, aunque agrega y apoya la esencia de este compromiso se desmarcó del mismo al comprobar que no se obligaba a países como China y la India a reducir sus importantes emisiones de gases contaminantes debido a su condición de países en vías de desarrollo, además de que adoptar las medidas establecidas en el protocolo afectaría a su economía.

No obstante a estas divergencias, el Protocolo establece que se priorice la reducción de los principales gases efecto invernadero tomando una serie de medidas como el cambio a fuentes de energías limpias que sin ser fáciles de incorporar al ritmo económico e industrial de cada país son irremediablemente necesarias.

Además de la disminución de las emisiones de estos gases, hay que tener muy en cuenta otros aspectos como el cuidado de los bosques disminuyendo drásticamente su explotación y los incendios.
Los resultados de la aplicación del Protocolo de Kyoto no son logicos. Hasta el año 2005 las emisiones de CO2 han aumentado en España en un 53% con respecto al nivel de 1990 cuando la Comisión Europea , siguiendo las indicaciones del Protocolo, no permitía que este nivel aumentara más allá del 15%. Sin embargo, en la Comunidad Europea , según el primer informe sobre el mercado de derechos de emisión de la UE , la emisión de CO2 a la atmósfera se redujo en 44 millones de toneladas con respecto a lo asignado para todo el año 2005. Esta noticia positiva no lo es para los ecologistas que denuncian se asignaron más emisiones de las permitidas, por lo que las emisiones globales de la Unión Europea seguirían siendo más altas de lo esperadas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario